Publicado en Una Sonata para ti

Detrás de “Una sonata para ti”

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Escriben sobre “Una sonata para ti”:

“Me ha gustado.. No tanto como cuatro días en Londres, pero aún así la recomiendo…” Compartelibros.com

Es curioso, pero la mayoría de las reseñas sobre “La sonata” (como la llamo yo) vienen en este sentido: No es como “Cuatro días en Londres”.

Déjenme contarles un secreto…

Corría el mes de marzo y a “Cuatro días en Londres” le iba bien, mucho mejor de lo que había esperado para una novela que escribí en un mes como una travesura. Sin embargo, no me sentía con ánimos de escribir otra cosa ¿Por qué? Yo nunca pensé que escribiría romántica por lo que en mi anaquel de opciones sólo había mucha fantasía urbana, juvenil y “New Adult”. Por ello, me inquietaba la posibilidad de quedarme encasillada escribiendo siempre lo mismo: una protagonista divertida, un millonario serio, toneladas de sexo aparentemente casual, etc.

Una día hablando por Facebook con Gema Samaro le conté y esto fue lo que me respondió: “ES UNA ORDEN, ponte una fecha de entrega y ESCRIBE y que no te asuste nada”.

Esa noche, justo antes de dormirme, (que es cuando preparo las tramas y los diálogos) vi a Sorel con sus botas entrando a un auditorio vacío a sentarse frente a un piano. Allí estaba mi protagonista pero ¿cómo contaría su historia?

Me dediqué a hacerlo, a propósito, lo más diferente que pudiera de “Cuatro días en Londres”. Primero cambié el punto de vista (tercera persona contado por un hombre). El “misterioso” no sería él, sería ella.

imageLuego vinieron los protagonistas: a Sorel ya la tenía en mente pero acentué aún más las características que la separaban de la protagonista femenina ordinaria: es algo hostil, no habla mucho, no tiene curvas y siempre anda vestida con lo menos apropiado.

Con este “look” lo más normal sería que fuese una pandillera o al menos estuviese en una banda de rock, pero no, Sorel toca piano, Chopin más que nada, y lo hace porque le gusta.

Ella es única. Aparentemente no encaja en ninguno de los estereotipos establecidos pero al mismo tiempo, y aquí viene el giro, concentra en ella al menos dos de los estereotipos de las heroínas trágicas de las novelas. No diré cuales pues se trataría de spoilers.

Muchos de los lectores no sienten conexión con Sorel aunque, si fuese el protagonista masculino, seguramente tendría una legión de fanáticas.

Andras tampoco es el protagonista “de moda”. No es el típico “macho alfa”, tan recurrente en la narrativa romántica de hoy en día. No es millonario, no tiene un helicóptero ni un avión, tampoco tiene ningún tipo de fetiche sexual. Es simplemente un artista y como tal lleva sus sentimientos a flor de piel y es super dramático, además de ligeramente presumido. Es básicamente un niño atrapado en el cuerpo de un hombre, precisamente porque fue obligado a madurar muy pronto en unos aspectos, pero otros quedaron desatendidos en beneficio de la carrera que perseguía.

“Andras es el hombre prodigio más insistentemente bello, exagerado y dramático del que haya leído, como la mayoría de los artistas” – En goodreads.

Luego aderecé la mezcla con un montón de música clásica, lo cual era un riesgo, pues no es algo que le guste a todo el mundo, y creánme, cada una de las piezas mencionadas significa algo en la trama.

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Y como ya me parecía que estaba abusando de mis pobres lectores, que seguramente esperaban una cosa más normal, creé a Cash como una especie de “sitio seguro” en medio de tanta locura. Por eso no me sorprendió que fuese él el que más comentarios acaparara. Cash es lo único que es lo que se supone que debe ser en este tipo de historias: está buenísimo, tiene el pelo largo, es un rockero con un pasado turbio y tiene un deportivo último modelo. Eso siempre gusta.

¿El resultado? Se resume en este comentario que dejaron en amazon.com:

“Tengo que comenzar diciendo que Cuatro días en Londres es una de mis novelas preferidas. A diferencia de esta novela que se caracteriza por tener un ritmo vibrante, con muchas sorpresas y parlamentos rápidos e ingeniosos; esta nueva novela de Erika es como escuchar una sonata de Chopin, que evoca tristeza. Si la escritora quería ese efecto, lo logro”.

Sí, de hecho era lo que quería. A fin de cuentas no quería volver a escribir “Cuatro días en Londres” con otros protagonistas. No quería algo divertido, quería algo romántico, con drama y sí, también triste.

Lo que quería lograr con “Una sonata para ti” se resume en este párrafo de la hermosa reseña que Rosamoni escribió para El Rincón de la Novela Romántica:

“Estamos ante una historia de amor maravillosa, preciosa, dulce, tierna, dura, una novela que exprime los sentimientos dejando en manos de la lectora un amasijo de emociones que cuesta digerir, porque hay tanta pasión, tanto amor y tanto dolor que en todo momentos las sensaciones están a flor de piel”.

“Una sonata para ti” puede parecer oscura y triste pero si raspan la superficie se encontrarán con un montón de rosa debajo.

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