Publicado en En Libros

Mis rusos vienen por más…

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La última opinión que recibí en goodreads sobre Cuatro días en Londres dice, entre otras cosas:

“… para el siguiente libro me gustaría que tuviese más páginas porque escribes genial, y si no hace falta que te enrolles como pasa con las telenovelas pero hacerlos sufrir un poco no está mal y eso es algo que también falló en el otro, que resuelven el problema muy pronto y cuando me empiezan a dar pena, PUUUM ya se juntan otra vez y ya no puedo “llorar””.

Pues me alegra decirle a Vero -la chica que hizo el comentario – que no sé si conecté con mi “telenovela interior”, tampoco creo que vaya a llorar, pero sí será  más largo (cerca de 10 mil palabras más).

Hoy 15 de enero firmé y envié el contrato para mi tercera novela con Harlequin, Tres días en Moscú. Sí es una continuación de Cuatro días en Londres en vista de que todo el mundo, no sólo a Vero,  le pareció que era muy cortica.

Lo curioso del caso es que cuando ví la fecha del envío me di cuenta que el 15 de enero de 2013, es decir, hace exactamente un año, recibí un correo de la editorial en la que me informaban que era finalista del Premio HQÑ y que mi novela sobre las aventuras de una periodista algo loca en Londres, iba a ser publicada en formato electrónico.

No me parece que haya pasado un año. De hecho, me parece que fue ayer. Estoy consciente de que en 2013 ocurrieron muchas cosas: se publicó Cuatro días en Londres para ebook en febrero y estuvo cuatro meses entre los 100 más vendidos de Amazon en España,  luego escribí Una sonata para ti que se publicó en octubre y, gracias a los lectores, el día de su publicación ya tenía más de una semana entre los 100 más vendidos. En Noviembre, debido a su volumen de ventas y a las buenas críticas,  Marianne, Vadim y Sergei pasaron del formato electrónico al físico -insisto si alguien está en España y lo ve en una librería mándenme una foto – y en Diciembre me informaron que mis pianistas Sorel y Andras también pasarían a formato físico en 2014. En 2013 también escribí Tres días en Moscú y me divertí como nunca -todavía me río cuando me acuerdo -. Se la envié a mi editora en diciembre sin siquiera un aviso o una sinopsis y le gustó ¡Gracias a Dios! y comencé una nueva novela que va un poco lenta (escribí 10 mil palabras, no me gustaron, las borré y tuve que empezar de nuevo).

También en 2013 aprendí muchas cosas sobre el proceso editorial. Algunas no muy interesantes como contratos, porcentajes e impuestos y otras que sorpresivamente me encantaron como el proceso de corrección. Elisa, la correctora con la que trabajé para la edición física tanto de Cuatro días en Londres como de Una sonata para ti, tiene una paciencia infinita y nunca se queja cuando quiero corregir tonterías. No sé el nombre de la correctora que se encargó de la versión digital de Una sonata para ti, pero debo decir que gracias a su talento y a su interés el producto final quedó mucho mejor de lo que era originalmente.

Finalmente, lo mejor de este año han sido los lectores. He recibido centenares de mensajes de distintas partes del mundo vía Twitter, Facebook o email; también están los que cuelgan sus opiniones en páginas como goodreads y hasta le dedican una entrada a mis novelas en sus blogs. Son ellos los que me hacen mejorar cada día. Para ellos escribí Tres días en Moscú porque me hicieron saber que sentían que le faltaba algo a Cuatro días en Londres;  por ellos, que se tomaron la molestia de impulsar en twitter una etiqueta llamada #UnLibroParaCash, empecé la nueva novela.

He descubierto que escribo más y mejor cuando recibo mensajes pues me motiva el saber que hay alguien allá afuera que lee mis novelas y que se toma el tiempo para expresar su opinión, incluso si es mala como la  del señor que escribó en amazon que a Cuatro días en Londres le sobraba sexo y lo único que tenía de bueno era que era barato o la chica que dijo en goodreads que era “Harlequin en exceso”.

Como lectora no dudo en decir lo que pienso de cada libro que leo y compartir impresiones con otros lectores. Quienes siguen mi blog saben que siempre estoy colgando reseñas y opiniones de libros. Hay quien me dice que como “autora” no debería hacerlo pero es que, en mi humilde opinión, cada libro escrito sólo cobra vida y tiene sentido en las manos de su destinatario: el lector. De lo contrario, es como el árbol que cae en un bosque, no sabemos si hace ruido o no.

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2 comentarios sobre “Mis rusos vienen por más…

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