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The Forever Song: me quito el sombrero ante Julie Kagawa

The Forever songEra uno de esos momentos en los que tenía tres libros distintos a medio camino en mi Kindle y ninguno de ellos lograba atraparme. Llegó entonces The Forever Song (Blood of Eden 3) de Julie Kagawa (Harlequin Teen ) y no pude dejarlo. Lo leí en un día y mi fe en que aún me gustaban los libros regresó.

immortal rulesMi relación con esta serie no fue de esas de las que saltan chispas en un principio. Como no me canso de gritar a los cuatro vientos, soy fanática de la saga Las Hadas de Hierro de esta autora y cuando me enteré que había otra saga de ella que, además, era de vampiros, corrí como una desesperada por amazon para hacerme con ella. Pero The Inmortal Rules, el primer libro de esta serie, no era nada como Las Hadas de Hierro. Mientras con Meg, Ash y Puck todo es hermoso y mágico (peligroso sí pero de una manera visualmente agradable), el mundo en el que The Blood of Eden se desarrolla es oscuro, desagradable y demasiado sangriento. No era lo que esperaba. Además, al tratarse de un primer libro, había mucho que explicar y todo giraba en torno a Allison aprendiendo a ser un vampiro y eso le daba un ritmo muy lento para mi gusto.

Sin embargo, era una saga de Kagawa por lo que no tuve ni siquiera una duda cuando salió publicada la segunda entrega The Eternity Cure. Ese fue el libro que me enamoró. Siempre lo he dicho, todo está en el segundo libro, es el que define el juego la mayoría de las veces.

The Eternity Cure tenía todo en su justa medida: el ritmo, la trama, el romance, los personajes y sus relaciones. Aún tengo grabada en mi mente una escena en la que Allison va a rescatar a Kanin y el encuentro entre ellos. Es de las más bellas que he leído en mi vida, tanto que, a pesar de ser absurdo y ciertamente algo incestuoso, tuve el extraño impulso de que era necesario deshacerse de Zeke para que Kanin y Allison estuvieran juntos por toda la eternidad. Sí, lo sé, imposible y tonto.

– Allison.
Casi me desplomé aliviada
Sí – dije en voz baja , forzando una sonrisa mientras él me miraba como si yo fuera un fantasma – Soy yo. Maldito seas, Kanin, has sido un dolor en el culo de encontrar, ¿lo sabías?.
Kanin no respondió. Sin previo aviso sus manos se levantaron, presionando a cada lado de mi cara. Me puse rígida. Su mirada era asustada, esperanzada, como si no pudiera creer que yo era real y me tenía que tocar para asegurarse de que no era un fantasma.
– Estás aquí – Fue apenas un susurro , y cerró nuevamente los ojos e inclinó la cabeza. Era un sonido roto, un hombre agarrando desesperadamente  el último hilo de esperanza , después de haber estado en la oscuridad durante mucho tiempo – Has venido.
Y , mientras yo estaba de pie , sorprendida , contra la pared de la celda, Kanin cayó de rodillas delante de mí , sosteniendo la parte de atrás de mis piernas. La parte superior de la cabeza contra mis muslos.
– Viniste – repitió, un canto sujetándolo a la cordura .
Me tragué el nudo en la garganta y le toqué sus anchos hombros , mordiéndome los labios para mantener las lágrimas a raya.

the eternity cureAdemás, el segundo libro tenía a Jackal.

Conocimos a Jackal en el primero, pero este personaje, la manera en que evoluciona, sus sarcásticos comentarios que te hacen reír a pesar de sus horrible decisiones, regresó para darle a la segunda parte la agilidad que le faltó a la primera.

La conclusión de la serie, The Forever Song, salió a la venta en el mercado norteamericano ayer, 15 de abril, y la leí en un día. Era una tarea imposible parar,  a pesar de que es quizás la más gráficamente sangrienta de todas y Kagawa no teme describir el horror del mundo en el que nos estamos moviendo. Tanto que en algún momento me pregunté ¿es este un libro para adolescentes?

Claro, siempre está Jackal para hacernos reír cuando el drama es, tal vez, demasiado:

No es ciencia espacial. Si no quieres ser un monstruo, no seas un maldito monstruo.  Se una vara tiesa como Kanin o un decente corazón sangrante como Allison. O puedes dejar de atormentarte y ser un maldito monstruo. De hecho, es bastante divertido (…) Eres un vampiro. Haz lo que te dé la gana.

En esta entrega vemos a Kanin, Allison, Zeke y Jackal viajando juntos para perseguir al vampiro loco Sarren que quiere destruir al mundo con un virus letal tanto para humanos como para vampiros, y es el típico viaje de una familia disfuncional: Jackal y Allison se insultan todo el tiempo y, estoy segura que, en más de una oportunidad el solemne y serio Kanin estuvo a punto de perder la paciencia y darle un par de golpes para que se quedaran callados.

blood of eden bannerEn mi modesto juicio, The Forever Song no es tan bueno como The Eternity Cure. Hay pasajes que se vuelven repetitivos: ¿Soy un monstruo? ¿No soy un monstruo? ¿Quiero ser un monstruo? …Toda una angustia existencial que ya habíamos recorrido y, por otra parte,  el final se extiende demasiado: un capítulo, otro capítulo y sólo quieres gritar “pero acaben como esto de una vez”. Sin embargo, está llena de acción electrizante, siempre está pasando algo que te hace desear se capaz de leer mucho más rápido para terminar esa página y saltar a la siguiente. En algún momento me dije “este es el clímax del libro” y me di cuenta que aún estaba en el 30% pues cada acción, cada escena es significante en sí misma y además tiene una razón de ser en el esquema general de las cosas.

Sabes cuándo una serie fue buena en el momento que cierras el último libro (o, en mi caso, apagas el Kindle) y te das cuenta que estos personajes significan para ti lo suficiente como para extrañarlos. Yo voy a extrañar a esta familia vampírica, aunque mantengo cierta esperanza que un spinf off sobre Jackal pueda tener lugar en un futuro cercano.

Julie Kawaga escribió lo siguiente en su blog el día antes de que The Forever Song saliera a la venta:

Para mí, poner fin a una serie que me hace feliz y triste. Triste porque, sí, los voy a extrañar. He sido parte de la vida de Allison desde el principio. La he visto evolucionar desde una hastiada y cínica rata callejera a un feroz vampiro sediento de sangre ,hasta la persona que es hoy. La he visto con Zeke, Kanin, Jackal y ssiento que los conozco a todos, por  dentro y por fuera. Y fue duro, poner fin a esta serie, conocer el resultado de una de sus historias. Lloré al escribir esa escena. No puedo decir cuál. Lo sabrás cuando llegues allí.

Sé cuál es la escena señora Kagawa y yo también lloré. De hecho, todavía estoy algo frustrada.

Para mí, The Blood of Eden comenzó siendo una serie buena, pero nada más. Ahora sólo me queda quitarme el sombrero, nuevamente, ante la genialidad de  Julie Kagawa, una de mis autoras favoritas.

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