Publicado en Cuatro días en Londres, Tres dias en Moscu

La sexualidad de Sergei

Roberto Bolle, bailarín italiano y, a mi juicio, el más bello
Roberto Bolle, bailarín italiano y, a mi juicio, el más bello

Esta pregunta me llegó recientemente aquí al blog y me dejó pensando. Creo que amerita una respuesta que abarque toda una entrada, pues la misma duda puede estar en la mente de aquellos que leyeron Tres días en Moscú. Hay  algunos spoilers…

Lo q quiero saber es si vas a escribir sobre Sergey y espero q no lo vuelvas gay no es por nada pero es q en mi mente y según lo q escribiste del personaje es hetero.

Definitivamente Sergei es heterosexual. Él nunca he tenido ninguna duda sobre su sexualidad ni ha hecho ningún tipo de experimentos con ella. Lo que sí es nuestro querido Sergei es una persona de mente muy abierta sobre estos tópicos, no tiene ningún rastro de homofobia en él, motivo por el cual las relaciones homosexuales no lo escandalizan como podrían hacerlo con otro hombre que se moviera en un ambiente distinto. Sergei es tan mente abierta que hasta puede permitirse pensar sin despeinarse que  si a él no le gustaran tanto las mujeres no tendría problemas en casarse con Vadim porque ese sujeto es perfecto.

Hay otra cosa que debemos saber sobre él: es hermoso, atractivo y carismático y está perfectamente al tanto de ello. A Sergei le gusta flirtear, usa su físico como un arma, ya sea por pura diversión o para conseguir algo más. Eso es lo que pasó con Henry: Sergei necesitaba una información y utilizó su encanto para conseguirla. Sin embargo, el flirteo fue inocente y nunca pensó llevarlo más allá de una insinuación. Es más, mientras lo hacía se sintió mal pero no porque la situación  en sí misma le disgustara sino porque estaba utilizando a alguien. Esa fue una muestra de su crecimiento.

Lo que nos lleva al epílogo de Tres días en Moscú donde se siente observado por otro hombre como si estuviera adivinando su talla de ropa interior.

Esta situación ni los disgusta particularmente ni tampoco lo atrae (más allá de inflar un poquito más su ego). Él está acostumbrado a levantar ese tipo de miradas. Lo que sí le genera es curiosidad. ¿Por qué? Porque Sergei tiene un radar muy afinado y aunque la mirada podría sugerir algún tipo de interés, el sujeto no tiene ninguna vibra homosexual.

Lo único que puedo decir es que la escena no es gratuita, está allí por una razón, pero probablemente no esté relacionada directamente con el futuro de Sergei. Es sólo una situación curiosa en un aeropuerto.

Ahora, la pregunta ganadora: ¿Habrá un libro sobre Sergei? Me encantaría escribir un libro sobre mi ucraniano favorito, nada me complacería más que darle una pareja adecuada y un amor inolvidable. La cosa es que Sergei ha estado muy calladito en mi mente, casi que escondiéndose.

Hace algunos meses, cuando estaba a punto de quedarme dormida (que es cuando me vienen las ideas), vi claramente a Sergei conociendo a alguien (una rubia, para más señas) y me extrañó que fuera ella porque ese par va a terminar incendiando París, pero si era lo que mi chico quería…

Me puse a pensar entonces en la fila para comprar azúcar, en el coche mientras visitaba miles de supermercados buscando café y cuando me acostaba en mi camita temprano aprovechando que todas mis series de TV favoritas terminaron sus respectivas temporadas, pero no me vino más nada a la cabeza y lamentablemente no soy de las que se sienta a escribir “a ver qué sale”. Necesito tener el principio, el giro de la trama y el final.

Cuando estaba a punto de desesperarme tuve un destello bastante claro de una conversación. ¿El problema? Era otra rubia, absoluta y completamente opuesta a la primera. Es mayor que Sergei, tiene una hija adolescente (y nadie en su sano juicio colocaría a una adolescente y a Sergei juntos) y no le gustan mucho las personas extremadamente talentosas que obtienen todo lo que quieren sólo por eso. También le resultan antipáticos aquellos que desperdician su talento dándolo por sentado porque es una situación que ha vivido antes con unos resultados dolorosos.

Así que así estoy, esperando que Sergei decida si va a ir por lo que quiere o si se va a quedar con lo que le conviene. Tal vez por eso está tan calladito, no es muy bueno en eso de tomar decisiones trascendentes.

Personalmente preferiría que se quedara con la primera rubia. La segunda tiene una historia personal complicada, hermosa y profunda y terminaría siendo un libro sobre ella y no sobre Sergei. A la primera Sergei va a salvarla, la segunda será quien lo salve a él.

Veremos qué pasa. Por lo pronto tengo que terminar de hacer unos cambios en una novela que terminé en julio pero que, por razones familiares, no he podido pulirla atendiendo a las recomendaciones de mi extraordinaria editora. Tal vez en el interín Sergei se decida.

 

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3 comentarios sobre “La sexualidad de Sergei

  1. hola se k has escuchado mucho esta frase y suena muy trillada pero kiero k sepas que eres una de mis escritoras faboritas hace poco escuche k harias una sugunda parte de cuatro dias de londres pero por lo k e leido eso todabia no lo sabes de mi parte m gustaria k huviera una segunda parte para ver que pasa con el increibre vadim en fin creo k ya me alarge en mi comentario que tengas mucha suerte en tus nuevos proyectos te mando mis mejores vibras saludos y bss

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