Publicado en El Vecino perfecto

Amo a los hombres que cocinan: El Vecino Perfecto

TK

Estaba yo escribiendo  una novela que, en ese momento, me estaba sacando canas verdes,  cuando recibí un correo de mi editora en el que me preguntaba si podía escribir una historia corta (de no más de 40 páginas) de Navidad, o para Navidad. No estoy del todo segura, sé que tenía la palabra Navidad en el texto y eso me paralizó.

grinchDebo reconocer que no soy muy navideña. No llego a los niveles “Grinch” de querer acabar con las festividades por siempre, pero tampoco soy de las que llenan la casa de adornos, sólo se visten de rojo y verde y cantan villancicos cuando llega la mitad del mes de noviembre. Pienso que tantos años trabajando como periodista, profesión para la que  esas festividades no otorgan días libres, me vacunó inmediatamente contra el zancudo navideño.

“¿Qué puedo escribir?”, pensé un poquito mortificada y llamé tanto a mi hermana como a mi amiga Alex. Ambas son lo que yo llamo “fanáticas navideñas n°1”. Cada mes de diciembre tapizan sus respectivas casas de adornos (hasta sustityen su lencería normal por una navideña), hacen fiestas, les encanta envolver sus propios regalos y hacer tarjeticas personalizadas…son de esas.

De ambas sólo obtuve carcajadas. “¿Tú escribiendo algo navideño?” decían entre risas.

Pensando que tal vez tenían razón, decidí enfocarme más que en las festividades en la época del año. Recordé que Alex (la mejor amiga de Marianne de Cuatro días en Londres y Tres días en Moscú) conoció a su novio Mason por allí por el mes de octubre (cuando Marianne estaba en Moscú) por lo que estirando un poco las cosas podría lograr que, tras algún desencuentro, se declaran su amor indestructible el 25 de Diciembre. Puse manos a la obra y escribí el primer capítulo. Luego recordé que Mason era un personaje secundario importante en la novela que estaba escribiendo y que tenía lugar unos cuantos meses después de la reconciliación entre Marianne y Vadim, así que hacer cuadrar las dos líneas de tiempo iba a ser algo complicado….abandoné esa idea.

Este es el chef, Michael Chenow. Siempre digo que los personajes de mis historias sólo se parecen a ellos mismo, pero este es chef así que para que tengan una idea
Este es el chef, Michael Chenow. Siempre digo que los personajes de mis historias sólo se parecen a ellos mismo, pero este es chef así que para que tengan una idea

Empecé otra historia cuyo protagonista es un encantador fotógrafo finlandés (perfecta mezcla entre el vecinito de al lado y el hombre de mundo), pero la historia que tenía planeada para él no entraba, ni de casualidad, en 40 paginitas…Esa historia la guardé para después (de hecho la estoy trabajando ahora).

Sin ideas y desesperada ví la novela que estaba escribiendo y me di cuenta de que me encantan los hombres que saben cocinar: Vadim (Cuatro días en Londres y Tres días en Moscú) cocina, Cash (Una sonata para tí y….) cocina todavía mejor; Sergei no sabe ni encender la estufa y tal vez por eso es que no puedo terminar su historia.

Era momento de salir del clóset: mi protagonista sería un chef…¿francés? No ¿Italiano? Tampoco….SERBIO ¿por qué? porque los serbios son bellos. Así nació Irek Dragic.

Irek es un encanto. Está bueno, aunque no de forma tradicional; es todo un caballero; COCINA (obvio); es detallista y hasta tiene la letra bonita. Por sobre todas las cosas, a Irek le gusta la Navidad. Le recuerda su casa, su familia y, a pesar de que está recién mudado a Miami, se esfuerza por decorar su departamento de una forma que haría que hasta mi hermana sintiera envidia.

¿Su contraparte? Se llama Sasha y como todas mis protagonistas femeninas está en un momento incómodo de su vida. No le gusta su trabajo, no le gusta su casa, no le gusta Miami, en fin, no le gusta su vida. Pero por sobre todas las cosas, Sasha odia la Navidad…y tiene sus razones que no les voy a contar.

¿Cómo se conocen?

Salía yo un día del trabajo, pensando en ese par,  tropecé y me caí por unas escaleras. No fue de esas caídas llenas de gracia y sin consecuencias; fue del tipo estrepitoso, con sangre en las rodillas y en las palmas de las manos, vaqueros rotos, etc. (todavía tengo una pequeña cicatriz).

Decidí entonces que uno debe fabricar sus propias señales del destino así que tome esa señal y escribí la historia casi de un tirón.

Cual no sería mi sorpresa cuando recibí esta portada…

Esta foto me la envió mi querida amiga Yamel Rincón cuando estuvo de vacaciones en España
Esta foto me la envió mi querida amiga Yamel Rincón cuando estuvo de vacaciones en España

¡Se me pusieron los ojos como platos! No podía creer que YO iba a estar en un libro así. Hasta demoré un par de días en responder el email de mi editora pensando que de un momento a otro me iba a escribir diciéndome que se trataba de un error…

Las sopresas no terminaron allí. “Tiempo de Estrellas” sólo salió  en físico (papel), por lo que mi historia, a la que llamé “El Vecino Perfecto”, salió independiente para la venta en digital…

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Debo decir que, de todas mis portadas, esta es mi favorita. Me alegra haber dejado atrás los colores oscuros y tener algo divertido y juguetón, para variar…Amo la portada, amo a Irek Dragic y, en cierta forma, me identifico un poco con Sasha.

Es un cuento corto. Si normalmente son de las que piensan que mis novelas son cortas, pues esta es muchísimo más corta, pero espero de todo corazón que les guste…

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