Publicado en Cosas que pasan, En Libros

No al bullying en la literatura

LucharVoltaire

Por esas tristes casualidades de la vida tuve la ocasión en esta semana de conversar con tres adolescentes víctimas del llamado “acoso escolar” o “bullying“. Una de ellas fue aislada por sus compañeros de curso, nadie le habla en el colegio y los “populares” tienen prohbido que la incluyan en ninguna actividad. Otro fue acosado a empujones hasta que cayó por unas escaleras y la última tuvo que dejar el colegio cuando no pudo soportar que cada vez que no había un adulto a la vista la llenaran de papel embarrado en saliva. Eso sin mencionar que les dicen cosas, hablan de ellos, hacen comentarios hirientes en las redes sociales, etc.

Vi a estos niños a los ojos mientras me contaban sus experiencias, noté cómo les temblaba la mandíbula al hablar y los ojos se les ponían cristalinos mientras intentaban no llorar y me decían que “no era tan malo”. Les dije que eran fabulosos, que estaba bien ser diferente, que ser adolescente era horrible pero que tarde temprano uno crecía y esas cosas quedaban atrás.

Pero ¿realmente  termina cuando crecemos?

Me siento en casa frente al computador y veo que la gente se insulta una a otra en las redes sociales sobre si Christian Grey es increíble o no; veo como una autora a la que admiro muchísimo es vilipendiada (incluso alguien dijo que iniciaría una campaña contra sus libros) porque se quejó de la piratería; leo como alguien escribe en Goodreads que el peso de Cassandra Clare es mayor que su talento. Entro en mi blog de reseñas favorito y la autora es llamada “estúpida” porque no le gustó un libro que a otra persona sí; entro en el mío y es lo mismo.

Tal vez por ser venezolana, lugar donde los tuiteros van a la cárcel, donde el gobierno ha insultado a la oposición por años y los periodistas miden sus palabras; tal vez porque soy periodista y creo en la libertad de expresión o, tal vez, simplemente porque soy un ser humano; siempre defenderé el derecho de las personas a dar su opinión aun cuando vaya en contra de la mía.

Leí en un foro una vez a una persona que decía que no recomendaba leer mis libros porque yo era Latinoamericana y, como tal, “escribía raro” y utilizaba palabras que “nadie entendía”. ¿Le respondí? No. Esa es su opinión y tiene derecho a ella. El pastor Evangélico que dice que “50 Sombras de Grey” arruina la Cuaresma tiene derecho a decirlo, a creer en algo, y nadie debería descalificar su opinión. Mi papá, por ejemplo, cree que ese libro en particular es denigrante para las mujeres y él ama a las mujeres, ¿merece ser llamado viejo retrógrado? ¿merece que le digan que debe leer algo más acorde con su baja intelectualidad? ¿que de tanto leer Sartre y Asimov no puede entender la profundidad de un libro como ese? No.

Recuerdo una oportunidad en una conversación sobre Juego de Tronos que una autora y bloguera, que respeto muchísimo, profesaba su amor por Jaime Lannister. Yo le pregunté “¿El mismo Jaime Lannister que tiene una relación incestuosa con su hermana e intentó asesinar al pequeño Stark?”, me respondió “Deja a Jaime en paz”. ¿La llame mujer de poca moral? No ¿Me dijo ella que yo carecía de la profundidad intelectual para entender de la belleza del personaje? Tampoco. Seguimos como siempre porque es perfectamente posible y hasta deseable que a ella le guste el “Matarreyes” y a mi no.

En este punto alguien me puede decir: “si tú tienes derecho a decir que “Mi Hombre” (por ejemplo, no la he terminado de leer), es espantosa yo puedo decirte que eres una burra”. Pues no. Yo tengo derecho a decir que es horrible y tu tienes derecho a decir que es fabulosa. Yo puedo escribir una entrada diciendo que no entiendo cómo las mujeres pueden querer a un hombre así y tú puedes explicarme por qué te gusta, tratar de convencerme, pero no descalificar mi opinión.

En el post que hay en este blog sobre “Outlander” alguien me dijo que debía “rectificar”, que si el libro le había gustado a tanta gente yo tenía que estar errada. No creo que eso sea necesariamente así. Recuerden que hay gente en el mundo a la que no le gusta el chocolate (poca pero la hay) y yo no puedo obligarlos a comérselo y a que les guste. Eso me convertiría en una abusadora.

La intolerancia que ahora nos rodea comienza por cosas pequeñas como descalificar a alguien por lo que dice, piensa o es y, como una avalancha, termina convirtiéndose en el video grabado por un periodista israelí en París en el que camina por las calles y es hasta escupido por ser lo que es; o al estado islámico asesinando en video a cristianos árabes.

Sí, ahora me pueden decir “no es lo mismo llamar a alguien imbécil es  Facebook  que cortarle la cabeza”. Puede que no lo sea, pero la base es la misma: la incapacidad de tolerar que alguien crea algo diferente.

Algunas veces me pregunto si esas personas que detrás de su computador se sienten libres para descalificar las opiniones de otro han visto a los ojos a un niño víctima de bullying cuando te dice que no quiere regresar al colegio, cuando asoma que si tal vez fuese diferente, tuviese ropa diferente, hablara diferente, hiciera lo que los otros hacen o nunca hubiera acusado a alguien de copiar… Piensen que tal vez, sus acciones contra otros a través de las redes sociales  están inspirando a los adolescentes a ser crueles, pues si los adultos lo hacen ¿por qué ellos no?

Al igual que el adolescente, yo, que soy una vieja, he sentido ese deseo de tomar la vía fácil. Hay días en los que me aseguro que no quiero escribir otra novela NUNCA MAS porque estoy cansada de que me acusen de ser “latinoamerica”; que tampoco quiero escribir en twitter ni un solo comentario político para que los simpatizantes del gobierno de mi país me acusen de burguesa, perra o “amante del Imperio”; que no deseo escribir una entrada más sobre la piratería o hacer finalmente la de la película de “50 sombras de Grey” para ser insultada por enésima vez. Luego me pregunto ¿si cada autor o bloguero dejara de escribir porque hay personas incapaces de entender que el mundo es maravilloso cuando hay opiniones distintas, libros distintos, helados distintos y varios tipo de lechuga, qué pasaría? Pues habría menos libros, menos autores, menos gente que siguiera series de TV o películas. Viviríamos en una sociedad uniforme donde todo el mundo debe querer lo mismo, gustar de lo mismo, vestir igual y tomar café con leche por la mañana.

En un foro de Facebook alguien decía que no había podido terminar “Sombra y Hueso” de Leigh Bardugo porque le parecía aburridísima. Le dije que a mi me encantaba, que era uno de mis libros favoritos en el mundo, pero jamás se me ocurrió decirle que carecía de la imaginación necesaria para leer fantasía de ese tipo, que su mente no le daba para imaginar a “El Oscuro” caminando por el Pequeño Palacio con su kefta negra mientras viruletas oscuras salían de sus dedos.

Respetemos la diversidad. Es más, apoyémosla para que crezca pues sólo así podremos cerrarle los espacios a la intolerancia. Todo el mundo tiene el derecho y el DEBER de tener una opinión, pero jamás debería descalificar la de otro.

Solo por hoy, respeta. Sólo por hoy, discúlpate con alguien con quien hayas sido cruel. Sólo por hoy, borra ese comentario malintencioado que pusiste en el Facebook en un momento de rabia. Sólo por hoy ponte en los zapatos del otro.

Un día a la vez con pequeñas acciones haremos al mundo un lugar mejor.

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9 comentarios sobre “No al bullying en la literatura

  1. Te estoy aplaudiendo en silencio desde mi silla frente al ordenador. Resulta que tengo activada la notificación de los comentarios de esa entrada a la que te refieres, y ayer de repente empezaron a llegarme mensajes a los que me costaba dar crédito. No entiendo por qué cuesta tanto vivir y dejar vivir, mostrar un mínimo de tolerancia, respetar las opiniones del otro, no recurrir al insulto fácil, tener un poco de empatía y de consecuencia al opinar. Si quieres que se te respete, comienza por respetar.
    Hay cosas que siempre van a ser difíciles de cambiar, por eso es tan necesario escuchar una voz sensata (e inteligente, dicho sea de paso). Gracias por no callar.

    PD. Quién es esa bloguera a la que le gusta el Matareyes??? Desde luego tiene que haber de todo… XD
    PD2. Me encanta cómo se ve el blog 😉

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    1. ¿Callar? ¿Yo? Cada día cuando me levanto me digo “hoy vas a quedarte calladita y no le vas a poner azúcar al café”…ninguno de los dos propósitos me dura más de media hora y mira que trato!!! Debe ser por eso que me gusta más Tyrion que Jaime

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  2. Empatía, compañera. Si todos usáramos esa empatía que tenemos (algunos más desarrollada que otros) no tendríamos que apelar al Respeto.
    Plas, plas, plas.
    Un besin muy grande, mi “latinoamericana” que habla raro preferida.

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  3. Hola Erika, lamentablemente todo lo que dices es cierto, la intolerancia se vive en todos los niveles de la vida, desde unos padres que obligan a sus hijos a guardar silencio porque no soportan sus preguntas, hasta un fanático religioso que asesina por no soportar que otros sigan otras creencias.
    El bullying, cada vez se hace más persistente en las escuelas, pero aún todo el mundo lo ignora asegurando que son “cosas de niños”. He leído e investigado mucho al respecto y es alarmante la situación.
    Y de Venezuela, ni hablar, hay mucho egoismo en este país. Las diferencias políticas nos han dividido, marcado como a las reses, y lastimado a más no poder. Ya no soportamos al otro, ni siquiera, dentro del seno de nuestras propias familias.
    Y con respecto a los comentarios literarios… ni hablar… no solo hay intolerancia de opiniones, sino de acciones. Escritores se odian entre ellos y se hacen bullying para desprestigiar y sacar del medio.
    A mí también me señalan y critican por mi escritura “latinoamericana”, algunos incluso me preguntan por qué no escribo en “español”. ¿Has visto?!!!! no sé exactamente que idioma piensan que utilizo, yo siempre creí que hablaba y escribía en español, pero como vez, las opiniones hay que respetarlas jajaja
    Es triste lo mucho que se ha fracturado esta sociedad, pero lo peor es tener “casi” la certeza de que no hemos tocado fondo. Y digo “casi” porque como ser humano aún guardo algo de esperanza. Ya veremos.
    Felicidades por tus logros. Nunca dejes de escribir, adoro tus historias. Cuento los días para leer a Cash!!!!! ❤

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  4. Totalmente de acuerdo contigo, Erika. No entiendo porque hay tantas personas que piensan que tener opiniones distintas los convierte automáticamente en enemigos, con lo bonito que es debatir y comparar puntos de vista. A mi, por ejemplo, no me gusta Grey, puedo hacer bromas al respecto y hasta puedo tener una opinión muy seria de porque jamas querría un hombre así pero tengo muchísimas amigas que sueñan con un Sr. Grey en su vida y es totalmente respetable; hay también muchísima gente que es muy malo el libro y yo esto de acuerdo pero me parece muy meritorio que sea cual sea el libro la gente se anime a leer. Lo mismo ocurrió con crepúsculo, muchas de mis amigas recibieron burlas porque les gustaba crepúsculo y aunque a mi no me gusto para nada y nadie me devolverá las horas invertidas me parece genial que la gente se haya involucrado en la lectura. Creo que el día que entendamos que la libertad de expresarnos termina cuando convertimos nuestras palabras en un ataque hacia alguien seremos mejores personas.

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