Publicado en En Libros

Pregúntame mañana

 

yahoraqué

El día 8 de marzo recibí el contrato de mi nueva novela con Harlequin, Pregúntame mañana, y es un hecho muy curioso que llegara a mis manos precisamente el Día Internacional de la Mujer.

Siempre agradezco todos los comentarios que recibo por mis novelas, incluso aquellos que dicen “es horrible”, “quiero quemar mi ebook” o “esa traducción latina arruinó la historia”. Todo el mundo tiene derecho a tener una opinión y siempre se puede sacar alguna enseñanza de los comentarios negativos, al menos, a mi me gusta verlo así. Claro que, como soy humana, también me gusta leer las opiniones de aquellos que se enamoran de mis personajes y sonrío enormemente cuando (y esto ocurre con mucha frecuencia) aman a los personajes masculinos pero sus favoritos son los femeninos.

Mis historias son sobre mujeres. Mujeres que trato de pintar de la forma más real posible, con problemas y dudas, que he tenido yo, mi vecina o esa chica que conocí una vez en un bar. No son damiselas en apuros, tampoco chicas duras que siempre tienen todas las respuestas. Son mujeres que luchan, de forma consciente o porque simplemente es su naturaleza, contra las etiquetas que el mundo quiere imponerles. Mujeres que abrazan su sexualidad como una parte de su vida, que no temen dar el primer paso; mujeres que quieren enamorarse pero saben que encontrar a la persona indicada no es el final de la historia sino el comienzo del viaje.

Son solo etiquetas, Marianne, y si algo he aprendido en esta vida es que no debes dejar que las etiquetas te limiten. Casada, soltera, periodista o esposa, en Nueva York o en Londres, siempre serás tú y tú eres mucho más que eso. Los títulos son solo denominaciones que para lo único que sirven es para rellenar formularios.

Alex, Tres días en Moscú

Marianne dejó atrás su trabajo porque sentía que no era tratada de forma justa, aunque eso significara quedar parada frente al precipicio de la incertidumbre; Sorel oculta su verdad porque no quiere miradas de látima, Sasha abandonó una vida de lujos  para dejar atrás un ambiente venenoso que la llenó de prejuicios y Georgia es lo suficiente valiente para darse cuenta que el amor no todo lo puede y que no podemos ayudar a nadie que no quiera ayudarse a sí mismo.

Sin embargo, todas palidecen ante la protagonista de Pregúntame Mañana. Ella, más que ninguna otra, se niega a ser etiquetada en un ambiente en que las apariencias lo son todo, persigue sus sueños, aunque eso signifique llevar una doble vida; se sacrifica, sí, se arriesga, pero no permitirá nunca que el amor la cambie o la limite. Lo quiere todo: Una carrera, una vida cómoda, libertad, amor y no entiende por qué tiene que sacrificar una cosa para tener la otra, solo por ser mujer. Quiere ser una princesa, sí, pero una que sale, espada en mano, a cazar sus propios dragones.

No acostumbro a dar muchos detalles antes de que el manuscrito esté listo para publicar o, al menos, tenga una fecha tentativa. Así que sólo adelantaré que Pregúntame Mañana es algo distinto a todo lo que he escrito antes (por ejemplo, no existe la posibilidad de que algunos de mis otros personajes haga alguna aparición -como  suelen a hacer-) y tengo que dar gracias a Marisa Sicilia quien alguna vez me pidió -tal vez medio en broma- que le diera una oportunidad a la historia.

Pregúntame Mañana comenzó con una Erika indignada, creció poco a poco como un ejercicio y concluyó como un reto contra el tiempo. Muy pronto les contaré la historia detrás de la historia…

 

 

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